A la puta de mi vecina le gusta el sexo fuerte, no supo de donde le llegaba la verga

Mi vecina está buenisima, y casi diario oía como se la parchaban bien duro, se escuchaban putazos y unos gemidotes que no me la creía. Un día le fallo su ponedor y me la topé en el pasillo para invitarme una chelita. Cuando entré en su casa ya se me estába aventando a unas mamadas y me pidió que la amarrara y le hiciera lo que quisiera. Se la tragó todita, y ya amarrada y con las patitas abiertas le vi toda la panocha bien sabrosa, se la metí como si no hubiera mañana y toda la adrenalina de ella amarrada me hizo hacer cosas que no he vuelto a hacer con ninguna otra vieja. Lo bueno es que sigue siendo mi vecina y cada cierto tiempo me invita la muy zorra.


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