Encontré a la zorra puteando con otro vato así que le pegué tremenda cogidota para que no se olvide quien es su macho lechero.

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Descripción

Cuando la vi muy pegadita con uno de los corredores del parque, sonriendo y coqueteando como sólo yo sé que lo hace mi morra cuando anda de putita y quiere verga, sentí como me hervía la sangre y estuve a punto de ir a madrearme al vato en ese instante, pero me aguanté como los machos. Al ratito llegó ella y, sin decir palabra, la puse duro contra el muro y comencé a estrujarle la pepita con una mano mientras que con la otra la desvestía. Ella sólo me empujaba y me decía que me calmara. Pero estaba vuelto loco y la aventé sobre la cama, le bajé el pantalón a las rodillas y sin decir agua va se la dejé ir completita entre sus piernas: gritó, lloró… hasta que comenzó a gemir de placer y a pedirme que la cogiera más duro y que le destrozara la panocha con mi pinga bien dura.